Percepció Mínima
El caso Tram
Esta semana fui "percepcionado" en el Tram. El Tram es el tranvía de Barcelona. Pasa por lugares alejados del centro, y se usa como combinación del Metro.
La "percepció" es una multa. En catalán dice algo como "si circula sin su titol la percepció es de 40 euros". Debajo de esa frase está su traducción al castellano "si circula sin su título la percepción es de 40 euros". Está bien... título se puede entender como el ticket, o boleto. Pero percepción?? Existe eso en español??
No lo creo.
En fin, ayer me vi obligado a enviar una "declaración pública" a mi familia, porque la historia (como suele suceder en mi familia (será en todas?)) ya había entrado a formar parte de la leyenda, por supuesto que condimentada y enriquecida por cada una de las bocas por la que pasó.
La envié por email porque pensé que era solo de interés familiar, pero me pidieron que lo subiera al blog. Bueno, al que le interese, que siga leyendo. Edité algunas partes políticamente incorrectas. Total, el blog es mío.
From: "Hugo Salgado H." <xxxx@xxx.cl>
To: Familia <yyyy@yyy.cl>
Sent: Fri, 24 Nov 2006 00:14:02 +0100
Subject: Declaración Pública
En vista de los rumores ocasionados por los hechos adelante descritos,
me siento en el deber de aclarar lo verdaderamente ocurrido, de acuerdo
al siguiente relato:
1. Siendo las 9:30 AM del día miércoles 22 de noviembre de 2006, me
dirigí a mi trabajo usando la ruta habitual. A saber: caminé desde mi
departamento a la estación "Auditori Teatre Nacional" de la línea TRAM
(tranvía de Barcelona), con dirección hacia estación terminal
"Ciutadella I Vila Olímpica"
2. Llegando a la estación recordé que mi ticket T-10 de pasajes se había
agotado la noche anterior. En vista de eso, me acerqué al cobrador
automático a comprar un recambio.
3. El cobrador correspondiente a mi vía estaba apagado, por lo que crucé
las vías en busca del cobrador en el otro sentido de la vía (dirección
Estació de Sant Adrià)
4. Este cobrador se veía operativo, pero sucio con restos al parecer de
cerveza o vómito. Introduje mi tarjeta de crédito, seleccioné el ticket
T-10, y puse mi código secreto personal. La máquina operó como es
normal, terminando con el mensaje "retire su tarjeta y el ticket del
dispensador".
5. Grande fue mi sorpresa al percatarme que el dispensador estaba vacío.
6. Intenté introducir mi mano por el dispensador, pero el ticket no
estaba en ninguna parte.
7. Contrariado y sin saber qué acción tomar (en las estaciones no hay
humanos, sólo máquinas con interfaz primitiva), volví a mi vía con la
idea de tomar el siguiente Tram y pedir el reembolso de mi dinero o la
emisión del ticket T-10 en la estación de metro Ciutadella I Vila
Olímpica. En esas estaciones de metro (que combinan con el Tram) hay
humanos en oficinas.
8. Al tomar el Tram, caminé por el pasillo hacia el conductor, pensando
en contarle mi caso a él al llegar a la estación terminal.
9. En el camino, intenté usar mi tarjeta T-10 antigua en uno de los
cobradores, en la peregrina idea de que me quedara un viaje aún (aunque
estaba seguro de lo contrario).
10. Mientras estaba en eso, se me acerca por la espalda un inspector del
Tram. Estos personajes se ven rara vez. Andan con una máquina validando
los tickets de los pasajeros. Yo no los vi al subirme.
11. Le conté de mi caso, y nos bajamos en la siguiente parada "Marina".
Yo le pedía que me reintegraran el ticket T-10.
12. Conversamos más de 10 minutos. Me dijo que me tenía que cursar una
multa por andar sin ticket validado. Vanos fueron mis argumentos para
contarle que yo tomé el Tram para recuperar mi ticket perdido. Efectuó
una llamada con un walkie talkie a la central, para preguntar si se
había hecho una compra con tarjeta de crédito a esa hora. La persona en
la central le dijo que solo tenían registro de una a las 9:15. No era la
mía. Yo me quedé tranquilo pensando que finalmente no me habían cobrado
el ticket no entregado, pero quedé con la sensación que por la misma
razón el inspector no creyó mi versión. No tenía cómo comprobarla.
13. Me cursó una multa. El valor que se indica en carteles es de 40
euros, pero me dijo que si lo pagaba antes de 24 horas bajaba a 20.
14. El inspector era un señor de cerca de 50 años, muy amable, tranquilo
y respetuoso. Eso fue lo peor de todo. Así no se puede pelear ni
discutir. Quizás toman clases de manejo de situaciones complicadas. El
hecho es que caminé derecho al banco a pagar la multa. Consideré (y así
se lo dije al inspector) que esos 20 euros eran una especie de impuesto
por no conocer los procedimientos. Era injusto porque yo nunca quise
evitar el pago, pero el procedimiento decía que yo no podía subirme a un
Tram sin ticket. Lo correcto era que yo hubiera llamado por unos
intercomunicadores que están en cada estación, que dicen "SOS". Yo no
los ví.
CONCLUSIONES
1. Uno piensa como lo haría en Chile. Esto no es Chile.
2. La tecnología deshumaniza.
3. Uno imagina que hizo lo correcto, pero falta la visión más amplia de
la "mala fe". Pensándolo bien... estos inspectores deben recibir mentiras
iguales a lo que yo dije todos los días. No fui previsor en verlo, y
haber tomado las providencias del caso. Sobre el inspector... solo hacía
su trabajo. Mis bendiciones para tí, buen hombre.
4. Esto de no ser nativo del país tiene esta desventaja: la incomodidad
de no saber cómo funcionan las cosas.
Acá no sé hasta donde puedo llegar discutiendo. No sé si sacaré algo. El
inspector me repitió 3 veces que "si lo pagaba ahora, tenía un
descuento". Yo pensé la tercera vez "me estará pidiendo una coima?", y
le dije "se lo puedo pagar ahora a usted?". Me dijo "Claro". Agarré mi
billetera y tenía 17 euros. "No me alcanza -le dije-, tengo solo 17
euros". Me dijo "bueno... puede ir a un banco Caixa cualquiera a
pagarlo".
Estaba o no insinuando que quería algo? Por qué no aceptó los 17?
Debería haber insistido? No lo creo... si me hubiera acusado de intento
de soborno estaría ya preso. Cómo entender las señales sutiles, que en
Chile supongo que son obvias? Acá es imposible. La forma de hablar, la
entonación, las posturas, incluso la expresión corporal es distinta. No
podía arriesgarme.
En Chile también podría haber hecho escándalo. Podría haberlo puteado.
Podría haber amenazado con Sernac y Línea Directa del Mercurio. Acá...
sirve de algo? Me habrían llevado detenido por gritón o algo así? Ve tu
a saber.
5. Conclusión final: caminaré hasta mi trabajo hasta completar el
equivalente en pasaje a los 20 euros que pagué. Esto no es un boicot ni
lo hago con rabia. Es mi acto poético de limpieza mental y espiritual.
Lo hice hoy y me sentí bien. Caminar despeja mi mente y me anima. Llego
más despierto a la oficina.
6. Al hueón o hueona que haya pensado que estoy tratando de saltarme las
reglas y tratando de hacerme el pillo como "buen chileno", le digo que
se vaya a tomar por culo. Que traten de hacerlo acá a 17.000 kilómetros
de su casita, a ver si son capaces.
7. Porcentaje de ironía en este mail: 83%.
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Hugo

(Imágenes gentileza de Flickr )
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